ADORNAR LA
DOCTRINA
Tito 2:9, 10
Introducción
A.
Tito
2:9,10, “9Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos en todo, que sean
complacientes, no contradiciendo, 10no defraudando, sino mostrando toda buena
fe, para que adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador en todo respecto.
B.
Esto es lo
opuesto de blasfemar la doctrina. 1 Tim. 6:1, “Todos los que están bajo el yugo
de esclavitud, tengan a sus amos por dignos de todo honor, para que no sea
blasfemado el nombre de Dios y la doctrina”.
C.
Adornar:
embellecer, decorar, hacer atractiva y deseable (sea por palabra o por hecho)
D.
¿Cómo
adornamos la doctrina de Cristo?
I. Dejar
que la doctrina de Cristo nos adorne el espíritu, el “hombre interior” (2
Corintios 4:16).
A.
1 Pedro
3:3, 4, “Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de
oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible
ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de
Dios”.
Es bueno
que los cristianos tengan la disposición de ser atractivos y presentables
físicamente. No es pecado que la mujer cristiana sea atractiva y bonita, con tal
que recuerde y practique lo que Pedro dice. Este texto no prohíbe el uso de
joyería y ropa atractiva. Tampoco enseña que para ser piadosa la mujer tenga que
descuidar el cabello y abstenerse de los medios de belleza; más bien Pedro
explica que es más importante embellecer el espíritu, el hombre interior,
preparándolo para el cielo. La atracción física es importante pero es muy
pasajera y no se puede comparar con el “incorruptible ornato de un espíritu
afable y apacible”.
B.
El adorno
incorruptible se describe en Gálatas 5:22,23; Efesios 4:24-32 y Colosenses
3:10-12. Estos textos bien describen el adorno incorruptible. Dicen “vestíos”,
que estas cualidades sean nuestra “vestimenta”. Describen el “uniforme” adornado,
muy atractivo. Le dan al cristiano imán para que otros quieran imitarlo, tener
lo que él tiene, ser como él. El que profese ser cristiano pero no posee este
uniforme atractivo, este carácter noble, ¿cómo puede hablar de “convertir” a
otros?
C.
Primero,
es necesario el arrepentimiento, quitando la ropa sucia, las prácticas del “viejo
hombre”, y sepultar el viejo hombre en el bautismo para empezar la nueva vida en
Cristo (Rom. 6:3-6). Entonces ser “revestidos” de Cristo (Gal. 3:37, “porque
todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos”).
D. En seguida presentamos las cualidades y características de este “uniforme” llevado por los que han sido sepultados con Cristo y resucitados para andar en “vida nueva”.
-- amor.
Gálatas 5:6, 13, 14; Rom. 13:10; 1 Cor. 13; Efes. 5:2; Col.
3:10-15. Dice Cristo, "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si
tuviereis amor los unos con los otros" (Jn. 13:35).
"Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto" (Col.
3:14). No solamente Pablo sino también Juan (1 Jn. 3:14; 4:8, 19) y Pedro (1
Ped. 4:8) dan prioridad a esta gracia. "El que no ama, no ha conocido a Dios;
porque Dios es amor" (1 Jn. 4:8). Por eso, es indispensable que los santos
posean el amor verdadero para ser "participantes de la naturaleza divina" (2
Ped. 1:4).
-- gozo.
Este gozo no tiene que ver con circunstancias externas, sino que re¬sulta de la
buena relación con Dios. Este gozo está en el corazón de aquel que aprende la
voluntad de Dios y la obedece. Fil. 4:4, "Regocijaos en el Señor siempre",
porque Dios nos perdonó, porque tenemos comunión con Dios y con hermanos fieles,
porque tenemos la dicha de poder participar en su obra y porque tenemos una
esperanza viva. Col. 1:12, "con gozo dando gracias al Padre" y se aplica al
versículo anterior, "paciencia y longanimidad; con gozo... ". Con gozo se debe
llenar la vida con amor, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, y
dominio propio. Con gozo hemos de añadir a nuestra fe virtud, conocimiento,
dominio propio; paciencia, piedad, afecto fraternal y amor (2 Ped. 1:5-7). 1
Tes. 5:16 "Estad siempre gozosos".
-- paz. Los creyentes verdaderos tienen gozo y paz: "La paz os dejo,
mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da... Estas cosas os he hablado
para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he
vencido al mundo" (Jn. 14:27; 16:33); "Y el Dios de esperanza os llene de gozo y
paz en el creer" (Rom. 15:13). "Gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno"
(Rom. 2:10). "Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio
de nuestro Señor Jesucristo" (Rom. 5:1). Esto significa que ahora Dios nos
acepta (habiéndonos perdonado) y sostenemos una relación buena con El. Por eso,
el evangelio se llama "el evangelio de la paz" (Hech. 10:36). El que predica y
enseña este evangelio de la paz es "pacificador" (Mat. 5:9).
--
paciencia,
longanimidad), -- makrothumia (palabra compuesta de largo + temperamento; por
eso, largura de ánimo). En las versiones más comunes makrothumia no siempre se
traduce longanimidad, tal vez porque esta palabra no es tan común y conocida
como paciencia, pero aparecen las dos palabras en Col. 1:11, "fortalecidos con
todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia (hupomonen)
y longanimidad" (también se ven juntas en Sant. 5:10 (makrothumia), 11 (hupomonen);
2 Cor. 6:4, 6; 2 Tim. 3:10. Según Trench (Synonyms) hupomone significa "permanecer
debajo de dificultades sin sucumbir, mientras que makrothumia es la dilatada
resistencia que no busca tomar represalias" (citado por A. T. Robertson). Según
Larousse, longanimidad significa "grandeza de ánimo". Longánimo es magnánimo,
generoso. La palabra bíblica describe la disposición de no perder la paciencia
con otros aunque sean "difíciles de soportar" (1 Ped. 2:18). El hermano
longánimo no tolera el pecado y el error (Rom. 16:17; 1 Cor. 5), pero alienta a
los de poco ánimo, sostiene a los débiles y es paciente para con todos (1 Tes.
5:14). "El amor es sufrido, es benigno... Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo
espera, todo lo soporta" (1 Cor. 13:4-7).
-- benignidad. "Vestíos... de
benignidad" (Col. 3:12) para ser como Dios. "Antes sed benignos unos con otros,
misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a
vosotros en Cristo" (Efes. 4:32), porque de otro modo se pierde la salvación. Es
muy importante y muy bueno que hayamos sido bautizados y que asistamos a los
servicios para participar de la mesa del Señor, etc., pero si no somos benignos
como Dios y si no perdonamos a otros, entonces Dios no nos perdonará (Mat. 6:14,
15). "Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de
ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque
El es benigno para con los ingratos y malos" (Luc. 6:35).
-- bondad.
Esta palabra se encuentra en solamente otros tres pasajes: Rom. 15:14 "lleno de
bondad"; Ef. 5:9, "el fruto del espíritu es en toda bondad, justicia y verdad";
2 Tes. 2:17. Algunos piensan que bondad es la manifestación práctica de
benignidad. Tal vez generosidad sea buen sinónimo.
-- fe. (fidelidad, LBLA) -- pistis. Fiel, leal, honrado, honesto,
confiable; persona que llena sus compromisos; persona en la cual se puede tener
plena confianza sin quedar decepcionado. Jesús habla del "siervo fiel y prudente",
Mat. 24:45; "Bien, buen siervo y fiel" (Mat. 25:21). Los administradores deben
ser fieles (1 Cor. 4:2). Algunos de los gálatas ya no mostraban la misma lealtad
o fidelidad hacia Pablo y el evangelio puro que habían demostrado al principio
(1:6-9; 4:13-17; 3:1; 5:7). Debemos ser fieles como Dios es fiel (1 Cor. 1:9;
10:13; 1 Tes. 5:24; 2 Tes. 3:3; 2 Tim. 2:13) y como Cristo es fiel (Apoc. 1:5;
19:11; Heb. 2:17; 3:2, 5). Pablo habla de la fidelidad de sus colaboradores:
Timoteo (1 Cor. 4:17); Tíquico (Efes. 6:21); Epafras (Col. 1:7); Onésimo (Col.
4:9). Pedro dijo que Silvano era "hermano fiel" (1 Ped. 5:12) y Juan dijo a Gayo,
"Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos" (3
Jn. 5). "Las mujeres asimismo sean ... fieles en todo" (1 Tim. 3:11).
-- mansedumbre. Jesús dice, "soy manso y humilde" (Mat. 11:29; véase Mat. 21:5; 2 Cor. 10:1). "Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra" (Núm. 12:3). En cuanto a nuestra relación con Dios la mansedumbre significa sumisión (Sant. 1:21, "recibid con mansedumbre la palabra"); en cuanto a nuestra relación con el hombre la mansedumbre significa fuerza y gentileza. Es lo opuesto de "enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones" (ver. 20), como también de la arrogancia.
"Restauradle con espíritu de mansedumbre" (Gál. 6:1); los
que no tienen el espíritu de mansedumbre hacen más mal que bien cuando intentan
restaurar. "Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para
con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se
oponen" (2 Tim. 2:24, 25). "Estad siempre preparados para presentar defensa con
mansedumbre" (1 Ped. 3:15). "¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre
por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre" (Sant. 3:13).
La
mansedumbre está asociada con el amor (1 Cor. 4:21) y con la humildad (Mat.
11:29; Efes. 4:2; Col. 3:12). "Que a nadie difamen, que no sean pendencieros,
sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres" (Tito 3:2).
Aquí la mansedumbre se pone en contraste con pendenciero.
-- templanza (dominio propio, LBLA);
-- egkrateia, Hech. 24:25, 2 Ped. 1:6. Según 1 Cor. 9:25, todo aquel que lucha
ejercita el dominio propio en todo, tiene control de sí mismo, no solamente
absteniéndose de todo vicio, sino también manteniendo una dieta estricta y
sometiéndose al entrenamiento indicado. El obispo debe ser "dueño de sí mismo"
(Tito 1:8, teniendo dominio propio). "Porque no nos ha dado Dios espíritu de
cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio" (2 Tim. 1:7). Es
indispensable que los ancianos, diáconos, evangelistas, y maestros tengan el
dominio propio.
--misericordioso. Véanse Mat. 5:7; 18:23-35; Luc. 6:36; 18:13; Sant.
2:13.
--perdonándoos los unos a los otros. Dice Cristo que tenemos que perdonar para ser perdona¬dos (Mat. 6:14,15). Debemos perdonar como Dios perdona, y debemos perdonar para ser perdonados. ¿Cómo perdona Dios? "Nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades" (Heb. 8:12). Dicen algunos, "Yo sí puedo perdonar, pero no puedo olvidar". ¿Perdonan los tales como Dios perdona? Cuando Dios perdona, el mal queda borrado y olvidado, como si nunca lo hubiéramos hecho.
--humildad.
“Humildad”. Filipenses 2:5-8, “Haya, pues, en vosotros este
sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6 el cual, siendo en forma de Dios, no
estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí
mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y estando en la
condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte,
y muerte de cruz”.
-- y sed
agradecidos.
-- 1:3, 12; 2:7; 3:17; "Perseverad en la oración, velando en ella con acción de
gracias" (4:2); "dando siempre gracias por todo al Dios y Padre" (Efes. 5:20;
Fil. 1:3, 12-21; Filemón 4) a través de oraciones y cantos (3:16). El pueblo de
Dios es un pueblo agradecido.
II.
Adornamos la doctrina por medio de las buenas obras y la fidelidad. Tito 2:1-10.
A.
Si nos
avergonzamos de la doctrina de Cristo, no la adornamos sino que la despreciamos
y la deshonramos. Marcos 8:38, “Porque el que se avergonzare de mí y de mis
palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se
avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos
ángeles”. Romanos 1:16, “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder
de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también
al griego”.
B.
Mateo
5:16, “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras
buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.
C.
Filipenses
2:14-16, “Haced todo sin murmuraciones y contiendas, 15 para que seáis
irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación
maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo;
16 asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme
de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado”.
D.
Efesios
5:25-27, “Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26 para
santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27
a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha
ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”.
E.
Apocalipsis 19:8, “Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado
las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. 8 Y a ella se le ha
concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino
fino es las acciones justas de los santos”. Apocalipsis 21:2, “Y yo Juan vi la
santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como
una esposa ataviada para su marido”.
III. La
Biblia enseña que es importante lo que el mundo piensa de los cristianos.
A.
1 Pedro
2:11, 12, “Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os
abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, 12 manteniendo
buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de
vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al
considerar vuestras buenas obras”. Sin duda los de afuera consideran las buenas
obras de los cristianos y glorifican a Dios. Además estarán más dispuestos a oír
el evangelio predicado por los cristianos.
B.
1 Pedro
3:14-16, “Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia,
bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os
conturbéis, 15 sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad
siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo
el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; 16 teniendo buena
conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean
avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo”.
C.
1 Timoteo
3:7, para ser anciano, “También es necesario que tenga buen testimonio de los de
afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo”.
D.
Colosenses
4:5-6, “Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. 6 Sea
vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo
debéis responder a cada uno”.
E.
Estos y
muchos otros textos nos enseñan que lo que los del mundo piensan de los
cristianos es de suma importancia, porque tiene que ver con la influencia de los
cristianos para convertirles y servirles.
F.
Como
cristianos queremos que los del mundo digan, “Yo quiero tener lo que ellos
tienen”, “Yo quiero ser como ellos”, “Yo quiero ser uno de ellos”, etc.
Conclusión
A.
Adornamos
la doctrina de Cristo cuando dejamos que la doctrina de Cristo adorne nuestro
espíritu (el hombre interior) y cuando se observa en nuestra conducta y en
nuestras “buenas obras”.
B.
Es
imposible convertir a los perdidos si no adornamos la doctrina de Cristo
nosotros mismos, porque al enseñar a otros decimos con Pablo, “Sed imitadores de
mí, así como yo de Cristo” (1 Corintios 11:1).
C.
Adornar la
doctrina significa que somos participantes de la naturaleza divina, 2 Pedro 1:4.
D.
Significa
que somos transformados a la imagen de Cristo, Rom. 8:29; 2 Cor. 3:18.
E.
No es “opcional”.
Si somos cristianos estamos adornando la doctrina de Cristo. Si no lo hacemos no
somos cristianos.