Funeral de una hermana fiel

I. La brevedad de la vida terrenal.

      A. Sal. 39:4, “Hazme saber, Jehová, mi fin,  Y cuánta sea la medida de mis días;  Sepa yo cuán frágil soy.  5  He aquí, diste a mis días término corto,  Y mi edad es como nada delante de ti;”

      B. Sal. 103:15, “El hombre, como la hierba son sus días;  Florece como la flor del campo,  16  Que pasó el viento por ella, y pereció,  Y su lugar no la conocerá más.”

      C. Sant. 4:13, “¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos;  14  cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.  15  En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.”

II. Por lo tanto, con toda sinceridad debemos decir:

      A. “Jehová es mi pastor; nada me faltará.  2  En lugares de delicados pastos me hará descansar;  Junto a aguas de reposo me pastoreará. 3  Confortará mi alma;  Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.  4  Aunque ande en valle de sombra de muerte,  No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;  Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.  5  Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;  Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.  6  Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,  Y en la casa de Jehová moraré por largos días.” (Sal. 23)

      B. Isa. 41:10, “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.”

      C. Isa. 54:10, “Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti.”

      D. Sal. 46:1, “Dios es nuestro amparo y fortaleza,  Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.  2  Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida,  Y se traspasen los montes al corazón del mar;  3  Aunque bramen y se turben sus aguas,  Y tiemblen los montes a causa de su braveza.”

III. De esa manera no tememos la muerte.

      A. 2 Cor. 5:1, “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.  2  Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial;  3  pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos.  4  Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.  5  Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu.  6  Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor  7  (porque por fe andamos, no por vista);  8  pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.  9  Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables.  10  Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.”

IV. La invitación de Cristo es que tengamos esta confianza.

      A. Mat. 11:28, “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.  29  Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30  porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.”

      B. Este descanso es el perdón de pecados. Es el descanso que ---------- encontró hace muchos años, cuando obedeció al evangelio de Cristo. Al oír el evangelio, lo creyó, se arrepintió de sus pecados y fue bautizada para perdón de pecados, y luego siguió fiel hasta la muerte, para gozar del reposo eterno.

      C. Por eso, como dice el Sal. 116:15, “Estimada es a los ojos de Jehová  La muerte de sus santos.” Esto es así porque cuando mueren Dios los recibe en el reposo eterno.

V. La mujer virtuosa, Prov. 31,

      A. Este es un texto apropiado que se puede aplicar a nuestra hermana.

      Prov. 31:10, “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?  Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.  11  El corazón de su marido está en ella confiado,  Y no carecerá de ganancias.  12  Le da ella bien y no mal  Todos los días de su vida … 29  Muchas mujeres hicieron el bien;  Mas tú sobrepasas a todas.  30  Engañosa es la gracia, y vana la hermosura;  La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.  31  Dadle del fruto de sus manos,  Y alábenla en las puertas sus hechos.”

      B. La belleza. No buscó sólo la belleza externa. 1 Ped. 3:3 “Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, 4  sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.” Belleza de ESPIRITU.

      B. Es texto apropiado para la hermana porque ella ha sido una mujer virtuosa, un buen ejemplo para su familia. Al dejarnos deja un vacío incalculable, pero sabemos que sigue viviendo, no sólo con Dios, sino en el ejemplo que dejó.

      C. Los hombres ERIGEN MONUMENTOS para ser recordados. La hermana ha levantado otra clase de monumento en la vida que llevó, y en el gran amor que tuvo por su familia y otros.

CONCLUSION.

      En estos días ha habido muchas lágrimas por causa de la enfermedad y muerte de la hermana, pero dice Apoc. 21:4, “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.”. Con esto nos consolamos en estos momentos difíciles.     

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