EL CASTIGO DE LOS QUE NO OBEDECEN A DIOS

 

--- Este estudio es un análisis de varios ejemplos del castigo de los que no obedecen a Dios. Son castigos severos porque demuestran la ira de Dios. Como dice Pablo, “Mira la bondad y la severidad de Dios” (Romanos 11:22).

--- El castigo de Adán y Eva cuando comieron del árbol del conocimiento del bien y del mal (Génesis 3:16-19) no se puede comparar con el castigo de los incrédulos que no obedecen el evangelio (arrepentirse de lo pecados y ser sumergido en agua en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo para el perdón de pecados (Hechos 2:8), ser añadidos a la iglesia de Cristo, la que Él edificó (Mateo 16:18), la que Él compró con su sangre (Hechos 20:28) y perseverar hasta morir. Los que no obedecen el evangelio serán echaos al lago de fuego (infierno, Mateo 5:22; 10:28-30).

---Génesis 7:6-24. El castigo de ahogar a todos los hombres (con la excepción de Noé y familia) en el diluvio mundial, castigo horrible pero que no se puede comparar con el castigo del infierno donde Dios hará sufrir el cuerpo y el alma para siempre.

--- El castigo de hacer “llover azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra” (Génesis 19:24, 25) no se puede comparar con el castigo de hacer sufrir el cuerpo y el alma en el infierno y este será el castigo de los que mueren sin obedecer el evangelio.

Fueron castigados severamente por ser homosexuales pero la Biblia no habla de dos infiernos, uno para los homosexuales y otro para los demás que no obedecen el evangelio. Todos los que no obedecen el evangelio van a sufrir pena de eterna perdición excluidos de la presencia del Señor (2 Tesalonicenses 1:7-9).

--- Las diez plagas en Egipto (Éxodo 7-12) eran ejemplos excepcionales de la severidad del castigo de Dios pero por horribles que hayan sido no se pueden comparar con el castigo de hacer sufrir el cuerpo y el alma en el infierno y este será el castigo de los que mueren sin obedecer el evangelio.

   --- La realidad es que Faraón bien representa a los miles y millones que rehúsan obedecer el evangelio y ser añadidos a la iglesia de Cristo que Él compro con su sangre (Mateo 16;18; Hechos 20:28) para perseverar en el servicio de Dios hasta morir. Todas las palabras y acciones de Faraón no son más abominables que las palabras y acciones de los que se atreven a decir “no” a los mandamientos de Dios. Desobediencia es desobediencia.

--- El castigo de Nadab y Abiú (Levítico 10:1, 2) era extremo. Bien ilustra lo que el apóstol Pablo dice, “Mira la bondad y la severidad de Dios” (Romanos 11:22). Pero son otro ejemplo de insultar y despreciar a Dios para sustituir el mandamiento de Dios con práctica humana como si los caminos nuestros son mejores que los caminos de Dios. ¡Imagínese! Dos hombres quemados como leña, pero no se puede comparar con el castigo de hacer perecer el cuerpo y el alma en el infierno.

--- ¿Qué importa la clase de fuego que se usa? Dios había dicho “fuego tomado del altar” pero ellos eran ejemplos de los millones que profesan fe en Dios pero le desobedecen ofreciendo toda clase de substitutos, dando preferencia a los deseos de la gente en lugar de respetar la voluntad de Dios.

--- Levítico 26:14-32. Este texto bien describe la “severidad de Dios”. Promete castigos sumamente severos por toda clase de desobediencia, castigos que sufrirán en esta vida que no se pueden comparar con el “lloro y crujir de dietes” cuando Dios hace perecer el cuerpo y el alma en el infierno.

--- Deuteronomio 28:15-68 es lista semejante. Se repiten muchos de los castigos pero se agregan muchos otros. Son listas asombrosas de castigos que el pueblo de Israel jamás hubiera imaginado. Pero sigo repitiendo que por más espantosos que hayan sido no se pueden comparar con el castigo del infierno donde Dios hará sufrir el cuerpo y el alma para siempre.