Lección XXXVIII

La música en el culto

 

Introducción.  La música tiene su lugar y propósito en el culto de la iglesia.  Este lugar y propósito han sido creados por la au­toridad divina.  En tal lugar y propósito debemos reconocer la importancia de:  (1) la  clase de música autorizada; (2) el propósito para el cual servirá la música; y (3) la manera en la cual la música debe ser ofrecida.

 

I. La clase de música especificada:

 

          1. Las Escrituras del Nuevo Testamento autorizan el canto solamente.

          Mat. 26:30: "Y cuando hubieron cantado un himno,  salieron ..."

          Hech. 16:25:  "Como a la media noche Pablo y Silas estaban orando y cantando himnos a Dios".

          Rom. 15:9: "Como está escrito: por tanto te confesaré entre las naciones y cantaré a tu nombre."

          1 Cor. 14:15:  "Oraré con el espíritu, y oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, y cantaré también con el entendimiento".

          Efes. 5:19:  "Hablando entre vosotros en salmos e himnos y canciones espirituales, cantando y alabando a Dios en vuestros  corazones".  Col. 3:16  "Que la palabra de Cristo habite en vosotros en abundancia en toda sabiduría, enseñándoos los unos a los otros con salmos e himnos y canciones espirituales, con gracia cantando en vuestros corazones".

          Sant. 5:13: "¿Está alguno entre vosotros afligido?  Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante salmos."

          2. El mandamiento para cantar es específico, y por lo mismo, excluye toda otra clase de música.

                   (1) Dios mandó a Noé construir el arca de madera de gofer.  Al especificarle "madera de gofer", Dios eliminó toda otra clase  de madera (Gén. 6:14).

                   (2) El mandamiento de Dios a Aarón de que ofreciera dos machos cabríos y un carnero como sacrificios expiatorios excluyeron cualquier otro animal (Lev. 16).

                   (3) El mandamiento de Dios para cantar excluye cualquier otra clase de música.  Hay solamente dos clases: vocal e instrumental.  Dios ha especificado cuál de las dos acepta:  la vocal.

                   (4) Cuando se hace algo más que "cantar", Dios ha sido desobedecido (2 Juan 9-11; 1 Cor. 4:6).

          3. Las Escrituras del Nuevo Testamento son suficientes so­bre este punto como en todos los que pertenecen al servicio y culto cristiano (2 Pedro 1:2,3; Rom. 1:17; 1 Cor. 9:21; Mat. 17:5,6;  Hech. 3:22,23).

 

II. El propósito del canto:

 

          1. Alabar y dar gracias a Dios (Heb. 13:15; Hech. 16:25; Sant.  5:13).

          2. Enseñar y amonestar los unos a los otros (Efes. 5:19; Col.  3:16).  La música en el culto cristiano es para instruir,  comu­nicar ideas y amonestar mutuamente a quienes toman parte en la alabanza para vivir rectamente además de ser un medio para expresar nuestra gratitud y nuestras súplicas a Dios.

 

III. Manera de rendir la alabanza:

 

          1. "A Dios". Dirigir la alabanza a Dios y no como simple en­tretenimiento.  Cada vez que la música en el culto cristiano de­genera en un esfuerzo para entretener, viene a ser como olor nauseabundo a Dios.  Debemos recordar que estamos cantando para agradar a Dios:  no a la multitud (Hech. 16:25; Rom. 15:9; Efes. 5:19; Col. 3:16).

                   (1) Cuando cualquier acto del culto no es dirigido a Dios se extravía de su objeto y es, por lo mismo, vano.

                   (2) ¡Qué abominable resulta el atraer a la gente con la música de la iglesia!  Pensemos primero que todo agradar a Dios.

          2. "Con el corazón" (Jn. 4:24; Efes. 5:19; Sant. 5:13), "cantando y alabando al Señor en vuestros corazones". De aquí aprendemos que nuestros corazones deben acompañar nuestro canto y estar perfectamente de acuerdo con el sentimiento del canto que se ofrece. En otras palabras, debe ser ofrecido con toda sinceridad.

          3. "Con el entendimiento"  (1 Cor. 14:15).  Debemos estudiar el sentimiento de los cantos expresado en las palabras y estar seguros de que es escritural y de que se entiende su significado a fin de enseñar a otros.

          4. Para ser entendido.  "Hablando entre vosotros" ... (Efes.  5:19).  "Enseñándoos y exhortándoos" (Col. 3:16).  El propósito divino del canto se pierde enteramente, a menos que las pa­labras sean escriturales en sentimiento y sean pronunciadas claramente para ser entendidas por la audiencia.  La enseñanza que se haga por medio del canto  debe ser por las palabras, puesto que el tono o melodía no puede enseñar cosa alguna a nadie.

          5. La clase de cantos que debe usarse:  "Salmos e himnos y canciones espirituales"  (Efes. 5:19; Col. 3:16).  "Salmos e him­nos".  Parece que estas dos palabras fueron usadas sin distin­ción y no solamente indican el carácter general de los cantos que deben ser cantados, sino también especifican en particular que tales composiciones deben ser espirituales. Tales palabras no podrían describir a tales melodías como "The Star Spangled Banner", "Yankee Doodle", o "I Washed My Hands This Morning".  Ni tampoco  merecen tal designación los sones ligeros y triviales que ahora se llaman "espirituales".

 

Preguntas

 

          1. ¿Cuántas clases de música se conocen?

          2. Lea y tome nota de las citas que sobre la música se en­cuentran en el Nuevo Testamento.

          3. ¿Es completa la enseñanza del Nuevo Testamento sobre esta materia?

          4. Especifique el propósito del canto.

          5. ¿Es la misión del canto entretener?  ¿A quién debemos agradar con nuestra alabanza?

          6. ¿Es el canto aceptable ofrecido principalmente a los oyentes?

          7. ¿Qué ideas se expresan en las frases "en espíritu", "con el corazón" y "con el entendimiento"?

          8. ¿Qué clase de cantos deben usarse en el culto a Dios?

          9. ¿Qué hay de malo en usar cantos semi-espirituales?

          10. ¿Ha especificado Dios la clase de música que debemos usar o lo ha dejado todo a nuestro juicio?

 

 

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