Levítico 6

 

      6:2 -- "negare a su prójimo lo encomen­dado o dejado en su mano".

      A. El negar a su prójimo (o pecar con­tra él en cualquier forma) equivale a pre­varicar contra Jehová. Muchos nunca aprenden esta lección, porque no recono­cen la relación estrecha entre el servicio a Dios y el trato del prójimo. Este texto (y otros muchos) dicen que el negar al prójimo, robarle o jurar falsamente contra él, es prevaricación o transgresión contra Dios mismo. Véase Sant. 4:11.

      B. La violación de la confianza demues­tra el carácter pervertido; expone la falsedad y la insinceridad. El hombre pone su confianza en su prójimo y éste se la roba. Con toda confianza deja algo de valor en la mano de su "amigo", pero éste le traiciona. El "amigo" en que confiaba es fraudulento. Esto fue el crimen de Judas: el recibió el apostolado, una gran con­fianza, de parte de Jesús, y se hizo traidor (véanse Juan 13:18 y Sal. 41:9). ¡Cuántos hombres de negocio han sido robados, de­fraudados, por sus socios! ¡Qué abuso del compañerismo! La amistad no vale nada en los ojos de los "aprovechados". Los ladrones más depravados son aquellos que roban a sus propios amigos.

 

      6:3 -- "o habiendo hallado lo perdido des­pués lo negare, y jurare en falso".

      A. La avaricia lo domina; es más fuerte que su amistad o amor al prójimo. Su pecado es doble: no entregarle al prójimo lo hallado y aun negar que lo halló y jurar falsamente.

      B. De esta manera vemos que los pecados van de mal en peor, complicán­dose y multiplicándose. Como dice Pablo, "mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados", 2 Tim. 3:13. David pecó (adulteró) y trató de cubrir su pecado con otro pecado (homicidio). Comúnmente la mentira sigue después de otro pecado; con la mentira muchos "cubren" su pecado. Así fue en este caso: "habiendo hallado lo perdido después lo negare, y ju­rare en falso".

      -- "o calumniare a su prójimo". La ca­lumnia es una clase de mentira; es repre­sentación falsa de otro. En el griego la palabra "calumnia" también se traduce "diablo", porque el príncipe de los calum­niadores es el diablo mismo. Y todos los calumniadores son guiados e instruidos por él (Juan 8:44).

 

      6:4 -- "restituirá aquello que robó, o el daño de la calumnia, o el depósito que se le encomendó, o lo perdido que halló".

      A. Dios es el Gran Defensor de los derechos humanos.

      B. La restitución es doctrina bíblica. El transgresor que se arrepiente y busca el perdón de Dios y del ofendido, debe hacer todo lo posible por rectificar el daño he­cho por su pecado. Un ejemplo noble de la actitud correcta se ve en Zaqueo (Luc. 19:8), "y si en algo he defraudado a al­guno, se lo devuelvo cuadruplicado". Dice el ver. 5, "y añadirá a ello la quinta parte", pero Zaqueo dice, "se lo devuelvo cua­druplicado". El Señor no solamente quiere que el pecador se arrepienta y cambie su vida, sino también que haga restitución por el daño hecho. Filemón 18, Pablo dice acerca de Onésimo, “Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta.  19  Yo Pablo lo escribo de mi mano, yo lo pagaré”.

      C. La restitución más difícil y más com­plicada es la de la calumnia. ¿Cómo podrá alguno deshacer el daño causado por ella? A veces y en cierto sentido tendrá su me­dida monetaria; por lo menos en los jura­dos civiles se calcula el daño económico. Pero en muchos casos es perjudicado al­guno (la reputación e influencia) y es im­posible hacer plena restitución, porque el daño es irreparable.

      D. Es imposible restaurar la vida al fusilado; también es imposible restaurar la reputación "fusilada" por la calumnia. "He aquí, ¡Cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! La lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno", Sant. 3:5, 6. La calumnia contra Jesús (Mat. 26:61, 62) contribuyó mucho a su muerte.

      E. Muchos hermanos creen que los que han desobedecido Mat. 5:32; 19:9 pueden quedarse con sus cónyuges. Han inventado varias doctrinas para hacer nula la enseñanza de Jesús, porque no quieren enseñar que los culpables rectifiquen su error y permiten que sigan viviendo en adulterio para no ofenderles o causarles problemas.

      6:9 -- "Manda a Aarón y a sus hijos, y diles:" Esta sección se dirigió a los sacer­dotes. La explicación de las ofrendas se dirigió a los israelitas (1:2, etc.) Ahora se explica el ministerio sacerdotal.

      -- "Esta es la ley del holocausto: el holo­causto estará sobre el fuego encendido sobre el altar toda la noche, hasta la mañana; el fuego del altar arderá en él".

      A. Es interesante observar que el holo­causto era un sacrificio perpetuo. El fuego nunca se apagó. Siguió ardiendo toda la noche. Dice el ver. 13, "El fuego arderá continuamente en el altar; no se apagará". Ciertamente el sacrificio de Cristo, aunque El sufrió una vez por to­das, tiene eficacia perpetua.

      B. Así también nuestro sacrificio ("los cuerpos en sacrificio vivo") debe ser per­petuo. La parte de Dios (el servicio del tabernáculo) había de ser constante; la parte de todo el pueblo, la consagración de sus vidas, también había de ser cons­tante.

 

      6:11 -- "Después se quitará sus vestiduras y se pondrá otras ropas, y sacará las cenizas fuera del campamento a un lugar limpio".

      A. Las vestiduras de sacerdote fueron llevadas exclusivamente durante la fun­ción sagrada de sacerdote.

      B. Las cenizas "de sobre el altar" no se llevaron al lugar común para la basura, sino a un lugar limpio. Aun los restos de los sacrificios fueron limpios y no inmundos.

 

      6:12 -- "y quemará sobre él las grosuras de los sacrificios de paz". Las grosuras de otros sacrificios fueron colocadas encima del holocausto y quemadas.

      6:13 -- Véase el ver. 9, notas.

 

      6:14, 15 -- Repetición de 2:2, 3. "olor grato", véase 1:9, notas.

      6:16-18 -- "Y el sobrante de ella lo co­merán Aarón y sus hijos; sin levadura se comerá en lugar santo ... es cosa santísima ... Todos los varones de los hijos de Aarón comerán de ella".

      A. Toda "cosa santísima" fue comida solamente por los sacerdotes, y solamente "en el atrio del tabernáculo". No fue co­mida por la familia de los sacerdotes y no fue comida en casa.

      B. Algunos servicios de sacerdote causaron inconveniencias para ellos y para sus familias. Los arreglos mismos fueron algo de sacrificio para ellos. En otros ca­sos la familia del sacerdote sí comía de los sacrificios pero quedaron excluidos de su mesa sus huéspedes (10:14).

 

      6:23 -- "Toda ofrenda de sacerdote será enteramente quemada; no se comerá". El sacerdote participó del sacrificio del pueblo, pero no de su propio sacrificio.

 

      6:26 -- "El sacerdote que la ofreciere por el pecado, la comerá".

      A. En el 10:16-18 aprendemos que los sacerdotes no tenían la opción de hacer u omitir este acto por razón alguna. El comía el sacrificio como parte inte­gral del servicio. "Y Moisés preguntó por el macho cabrío de la expiación, y se halló que había sido quemado; y se enojó contra Eleazar e Itamar, los hijos que habían quedado de Aarón, diciendo: ¿Por qué no comisteis la expiación en lugar santo? Pues es muy santa, y la dio él a vosotros para llevar la iniquidad de la congregación, para que sean reconciliados delante de Jehová. Ved que la sangre no fue llevada dentro del santuario; y vosotros debíais comer la ofrenda en el lugar santo, como yo mandé". El no comer fue una infracción y Moisés temía la ira de Dios.

      B. Entonces es importante notar que esto no se trata meramente de proveer carne (comida para el sostén del sacer­dote).

      6:27, 28 -- "Todo lo que tocare su carne, será santificado ... Y la vasija de barro en que fuere cocida, será quebrada; y si fuere cocida en vasija de bronce, será fregada y lavada con agua".

      A. ¿Por qué era tan estricta esta ley? Para no confundir o mezclar lo santo con lo común u ordinario. Este sacrificio tuvo que ver con la redención, y todos sabemos lo sagrado de este tema.

      B. Habían de quebrar (destruir) la vasija de barro porque absorbía la san­gre y fue imposible separar o quitar com­pletamente la sangre de la vasija misma. Se usaba gran precaución para distinguir entre lo santo y lo común, los usos santos y los usos comunes. Un vaso de barro usado en esta forma sagrada, nunca se pudo usar otra vez en la casa; fue quebrado y des­truido.

      C. Abundan tales ilustraciones en este libro para enseñar al pueblo de Israel (y también a nosotros) el significado de la palabra "santo".

 

 

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